domingo, 8 de julio de 2012

Capítulo 30

Son las 10 de la mañana y las Elegidas y Leo estamos desayunando en la cocina.
-¿Impaciente por a dónde te llevará Zack?-pregunto yo.
-No, seguro que es un sitio maravilloso.-dice con voz de enamorada.
-Algo que dijiste un día: Para las enamoradas todo es bonito.-dice María.
-Y lo es, pero eso es mejor.-dice ella.
-Seguro que se lo trabaja un montón.-dice Violeta.
-Esta en juego tu respuesta.-le digo yo.
-Le diré que sí aunque me lleve al basurero municipal.-dice ella.
-¿Cuál es vuestra canción favorita?-pregunto, recordando lo que me dijo Zack ayer.
-La mía es, sin duda, Yesterday.-dice Camila. Ya tengo lo que quiero pienso sin dejar de prestar atención a lo que dicen las demás.
-A mí me mata She loves you.-dice Violeta.
-Pues a mí me gusta Hello, Goodbye.-dice María.
-¿Y a ti?-dice Camila.
-Yo creo que, Something. Pero me gustan todas.-digo yo.
-¿Sabéis qué chicas?-dice Violeta.- Quiero tener un perro.
-¿Un perro?-dice María extrañada.
-Sí, pero no sé que raza.-dice ella.
-Una grande.-dice Camila, entusiasmada.
-Un gran danés como Scobydoo.-digo yo, riéndome.
-Ja,ja,ja, ninguna gracia, lo digo enserio.-dice poniendo cara de circunstancias.
-Está bien, ¿y uno como Milú?-pregunto yo.
-Sí, un fox-terrier tricolor. Seguro que son monísimos.-dice ella contenta.
-Ay, no os he dicho una cosa.
-¿Qué cosa?-preguntan todas alarmadas.
-Ayer conocí a una chica súper simpática.-digo yo entusiasmada.
-¿Tú por la calle que haces para conocer a tanta gente?-me pregunta Camila bromeando.
-La verdad, no lo sé.-digo yo sonriendo.
-Llámala y quedamos hoy por la tarde, vamos toda la pandilla y ella.
-Okey, ahora la llamo.-digo yo, mientras cojo el móvil.
-Hola, Charlotte. ¿Esta tarde puedes quedar y te presento a todo el grupo?-digo yo.
-Sí, con lo aburrida que estoy…-dice ella.
-Pues nada, ¿quedamos en Grant Park a las 6?-pregunto yo.
-Sí, nos vemos luego.-dice ella.
-Hasta luego.-digo yo y cuelgo.
Todas me miran.
-Es como la sustituta de Lidia, el hueco que había en las Elegidas.-dice Violeta.
-Nadie es como Lidia, es una amiga y punto, y nunca la podremos sustituir, se marchó y punto. No hay nada que hacer.
-Está bien.-dice Violeta secándose una lágrima.
-Ya pasó.-dice Camila abrazándola.- Un día la iremos a visitar, ¿vale?
-Sí.-asiente Violeta.
-Venga, anímate.-dice María.
-Voy a comprar la comida,¿vale chicas?-dice Leo dándome un beso y despidiéndose de las demás.
-Te quiero.-digo mientras se va.
Me guiña un ojo y me dice:
-Y yo, nena, yo también te quiero.-me dice con esa sonrisa tan suya.
-¿Problemas de pareja?-dicen las demás.
-¿¡Qué!? ¡No!- digo yo, son como, son… son únicas.
Llamo a Nicolas para quedar a las seis mientras me lanzan miradas. Últimamente están mucho peor que de costumbre.
-¿Puede venir?-dice Violeta.
-Violeta, estamos en verano, ¡pues claro que puede venir!
Nos sentamos en el sofá, calladas, algo raro.
-¿Música?-pregunta Camila.
-Sí.-digo yo.
Y suena la canción “Octopus’s garden” de los Beatles.
- I'd like to be under the sea, In an octopus' garden in the shade.-cantamos todas.
La mañana pasó mientras cantábamos canciones de los 60.
Llegó Leo, muy contento de la calle y recordé que tenía que enviarle un mensaje a Zack.
Le envié el mensaje y fui a la cocina con Leo.
-¿Qué ha pasado?-pregunto.
-Que me he encontrado a una amiga italiana.-dice él, con un acento italiano más marcado que de costumbre.
-¿A, sí?-digo yo un poco celosa.
-Es una chica maravillosa, aunque no más que tú.-dice sonriéndome.- Tienes que conocerla, seguro que os lleváis genial.
Pero desde ese momento supe que esa chica traería problemas.
Y por un impulso de sinceridad, le dije:
-Puede venir con nosotros al Grant Park a las 6, hemos quedado con una amiga.-digo yo.
-Sí, seguro que le hace ilusión. Llegó hace poco y no tiene muchas amigas.-dice él.
-Llámala.-le digo, me da un beso, y marca su número.
Eran las 4 y media y supe que el plan de Zack se iniciaba, me asomé al balcón y lo vi. Llevaba un micrófono y lo enchufó a unos altavoces.
Por Camila se había aprendido la canción “Yesterday” en menos de un día de memoria.
Entonces hizo la señal de que avisara a Camila.
-¡Camila, ven un momento, mira esto!-dije gritando.
Camila subió corriendo a la terraza junto a mí donde se veía perfectamente a Zack.
Se oyó un carraspeó y dijo:
-Camila, esto va por ti. Y empezó a cantar:
- Yesterday,
All my troubles seemed so far away,
Now it looks as though they're here to stay
Oh I believe in yesterday

Suddenly,
I'm not half the man I used to be
There's a shadow hanging over me
Oh yesterday came suddenly

Why she had to go
I don't know, she wouldn't say
I said something wrong
now I'm long for yesterday

Yesterday,
Love was such an easy game to play
Now I need a place to hide away
Oh I believe in yesterday
Camila bajó corriendo.
Y oyó la última parte de la canción:
Yesterday,
Love was such an easy game to play
Now I need a place to hide away
Oh I believe in yesterday

Camila estaba enfrente de él cuando cantaba ese trozo y cuando acabó, se fundieron en un beso. Esos besos tan bonitos, que solo se ven en las películas de amor, con la diferencia de que en las películas señalaban el final y aquí señalaba el principio de una gran historia.
Estaba contenta porque sabía que Camila lo había logrado, había encontrado a un chico que ocupaba su corazón, puede que no entero, pero lo ocupaba y eso era algo que ningún chico había logrado, porque lo de Pierre era más falso que las monedas de 3 euros.
Vi como se iban, seguramente al cine o a algún otro lugar típico encuentro de parejas.
Entré otra vez en casa y Leo se acercó a mí.
-Princesa,¿me permite que la pinte?-me dijo con una sonrisa radiante.
-Sería un honor.-digo, él se acerca a mí y me besa.
Él me dice como me tengo que colocar y se pasa una hora pintándome hasta que nos marchamos a conocer a Charlotte, la bailarina.

Violeta, María, Leo y yo, estamos en el parque esperando, una chica pelirroja y con una cascada de rizos, que aunque compartan pelo, no se parece en nada a Lidia, se acerca a Leo y le da dos besos.
-Esta es Giulia.-dice pronunciándolo Yulia.
-Encantada.-digo con una sonrisa hipócrita.
-¿Tú eres la novia de Leo, no? Leo me ha hablado mucho de ti.-dice sonriendo.
-¿Cuánto tiempo lleváis?-pregunta ella, ¿Qué puñetas le importa a esta cotilla?
-Un mes.-decimos a la vez.- Esperemos que muchos más.
Entonces veo llegar a Nicolas.
-Hola, Nico.-digo dándole dos besos.- Esta es Giulia, la amiga italiana de Leo.
Todas las demás saludan a Nicolas contentas de que haya venido, lo queremos mucho, es un gran amigo.
Damos un paseo en el que Giulia solo habla con Leo y le tira los tejos descaradamente con metáforas.
-¿Te sigue gustando el tiramisú o ahora tomas esas porquerías americanas?-dice, el tiramisú es ella y yo soy la porquería americana. Sólo tiene un fallo, no soy americana.
-Ahora me encantan las natillas.-dijo, supongo que refiriéndose a las típicas natillas madrileñas. Para mis adentros pensé que Leo se había defendido bien de aquella arpía.
-¿De dónde eres?-me preguntó Giulia.
-Soy de España.-le dije.
-Ah…-dijo recordando la frase de Leo.
Entonces apareció Charlotte corriendo.
-Hola a todos.-dijo con una sonrisa.- Soy Charlotte.
-Sí, Amelia nos ha dicho que os encontrasteis en la calle y que eres bailarina.
-Sé que os va a sonar muy raro pero necesito que alguien me deje su casa para vivir allí hasta que encuentre otro piso.-dijo ella de repente.
-Nosotras tenemos una habitación libre, puedes quedarte el tiempo que quieras.-dije yo.
-Muchas gracias, es que hoy me han dicho que tenía que pagar 500 euros y si no me echaban, y además me han dicho que van a subir el precio mensual y yo no me lo puedo permitir, por eso necesito una casa hasta encontrar alguna que tenga un buen precio.
-Nosotras si quieres te la damos gratis.-dijo Violeta.
-Luego hablamos de esto.-dijo Camila.- Ahora vamos a tomar algo.
-¿Tú donde vives, Giulia?-preguntó Leo.
-Cerca del ayuntamiento, muy cerca de aquí.-dijo ella, contenta de volver a ser el centro de atención.
Nos fuimos de copas por el centro de Chicago y a las tantas de la noche volvimos a nuestras casas.
A la mañana siguiente me desperté y miré hacia mi lado, por primera vez aún no se había despertado antes que yo. Me incorporé y le miré, parecía indefenso mientras dormía, era realmente guapísimo y se había enamorado de ella, Amelia, una chica normal.
Giulia era mil veces más bonita que ella y aún así ella era su novia, no Giulia.
Aunque posiblemente salieran juntos, ¿Qué chico puede ser tan solo amigo de una chica así? Le dio un beso a Leo en la mejilla dispuesta a averiguarlo en cuanto se levantara.
Eran las doce y solo estaba levantada Violeta que tenía el portátil encendido y tecleaba a toda velocidad en un documento de texto.
-¿Qué haces?-le pregunté.
-Darle los últimos retoques a mi novela.-dijo ella.
-¿Ya has acabado?-pregunté yo sorprendida.
-Sí, soy muy rápida, en una hora puedo llegar a escribir 10 páginas.-dijo orgullosa.
-¿10? Esas son muchas páginas. ¿Cuántas tiene tu novela?-pregunté yo.
-Pues, es cortita, unas 200, aunque no todos los días escribo 10 páginas.-dijo ella mientras me veía hacer una rápida regla de tres.
Oímos los pasos de María y más tarde los de Camila que no había venido a casa a dormir y venía de su cita con Zack.
-¿Hay una nueva pareja?-pregunté yo.
-Sí, pero va a ser muy duro.-dijo ella.
-¿Por qué?-preguntamos todas acercándonos a ella.
-¿Qué ha pasado?-dijo Leo, que se acababa de levantar, al vernos a todas alrededor de Camila.
-Que su novia no se lo ha tomado tan bien como esperaba Zack y por poco no me mata.-dijo ella.
-¡¿Qué?!-dijimos todos.
-Zack me quería llevar a su lugar favorito de la ciudad y como su coche estaba sin gasolina fuimos en metro. Estábamos en el metro esperando a que llegara el nuestro y de repente surge ella entre toda la multitud chillando como una loca “¡Te odio!” y “Eres un gilipollas”, “Te voy a hacer la vida imposible a ti y a tu novia”… Yo no le dije nada para que a aquella chica no le diera un ataque. Parecía que se había ido, pero cuando se oyó el ruido de un metro acercarse, surgió de la nada “Kate” que así descubrí que se llamaba y me intentó embestir para tirarme a las vías del metro. Por suerte, yo estaba cogida de Zack y cuando vino, aunque estuve a punto de caer, me ayudó a frenarla.
Os prometo que fue el peor momento de mi vida, que la ex-novia loca de mi reciente novio me intente matar, no pasa todos los días.-dijo ella, acabando de relatar su historia.
-Oh, Camila, si te llega a pasar algo…-dije yo abrazándola.
-Sí, estaríamos todas llorando y llorando y llorando aún más.-dijo Violeta acercándose.
-A Camila no la toca nadie.-dijo María.
-Si quieres yo te hago de guardaespaldas.-dijo Leo bromeando.
-Oix, sois todos monísimos.
-¿Y por qué salía Zack con alguien así?-pregunté yo.
-Porque era guapísima.-dijo ella.
Y antes de que pudiéramos preguntar nada más acerca de cómo era su ex, Violeta dijo:
-Bueno, pues ahora os tengo que decir algo muy importante.-dijo ella con una sonrisa radiante.-He acabado de escribir mi novela, y como os prometí hace unas semanas en otro lugar, muy especial para mí, os presento mi novela, titulada “Una noche en el River:100 cosas que no deberían pasar”.
El título era original, pensé para mis adentros.
-Pues ahora, os animo a que leáis mi libro y cuando acabéis me digáis si os gusta. Está en “Mis documentos”, ya sabéis.-dijo ella.
Camila y María se acercaron a la pantalla y empezaron a leer, viendo que no había más espacio, me alejé, tenía que hablar con Leo:
-Leo, acompáñame a la cocina.-dije.
-Sí, ahora voy.
Cerré la puerta de la cocina y le pregunté, sin indirectas:
-¿Tú saliste con Giulia?
-Cariño, ¿tú que crees? Es una chica guapa, agradable. Salí con ella, hace 4 años, fue mi primer amor, siempre la recordaré con cariño.
-¿Quién rompió?
-Ella, se enamoró de un tal, Roberto y me dejó. Lloré muchos días por ella, semanas se podría decir.-dijo, aunque me parecía fatal, me parecía algo muy bonito que un hombre llore por ti, no siempre es la mujer la que sufre.
-¿Te sigue gustando?-pregunté con un hilo de voz, a punto de llorar, bueno no, llorando.
-Cariño, ¿Por qué no confías en mí? ¿Crees que si me gustara otra persona saldría contigo? Además, es imposible que me guste alguien que no seas tú, porque tú eres perfecta, única y nunca encontraré a nadie como tú, y aunque me duele que no confíes en mí, me parece irresistible que pongas tanto empeño en no perder algo que llevas atado con candado.
-Es que no quiero perderte, ya lo sabes, yo soy así, cuando veo que no te pones celoso o que te vuelves amigo de tu exnovia, en vez de valorarte por tu gran confianza en mí y eso me vuelvo insegura pensando que hay una remota posibilidad de perderte.
-Quiero que tengas claro algo, nunca y lo digo enserio, nunca nos separaremos porque somos como las crêpes y el chocolate, pueden separarnos, pero nunca será lo mismo.
-Eso es lo más bonito que me han dicho nunca.-dije yo riéndome.
-Al fin, al fin oigo tu preciosa carcajada y puedo ver tu preciosa sonrisa.
Tendría que hacer un cuadro para no olvidarla nunca.-dijo él pensativo.
-Cuando quieras, pero aún tienes uno pendiente.
Y llegó, como al final de todas las discusiones, el beso de la reconciliación, el beso más dulce que existe, no porque sea el más dulce, sino porque contrasta con el ambiente negativo de una discusión.

Capítulo 31 aquí.

2 comentarios:

  1. Cariño me encantaa!!! Espero que el 31 sea aún mejor que este y así todos los días, me encanta como escribes!! <3

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