viernes, 17 de agosto de 2012

Capítulo 38

Estaba en el aeropuerto esperando que llegara el vuelo de Liam. Me había comprado un coche pick-up con 7 plazas, dos delante, tres detrás y otras dos al fondo del todo.
Era un coche enorme, aquella mañana misma lo habíamos comprado y le habíamos encontrado un garaje por la zona.
En seguida empezó a salir gente de la puerta de salida y vi a Liam. Una cosa había que decirla, estaba guapísimo, su pelo rubio había crecido, estaba un poco moreno y sus ojos verdes brillaban con intensidad.
Me sabía mal haber sido la única en venirlo a recoger, pero Charlotte estaba ocupada ensayando, Camila y María le estaban preparando una tarta de bienvenida, Leo pensó que venirlo a recoger sería un poco violento y Nicolas estaba cuidando de Violeta, que tampoco podía venir porque estaba ingresada.



-¡Hola!-dije corriendo a abrazarle, estaba más fornido que la última vez.
-Hola. Veo que falta mucha gente.
-Uff, tengo una historia larga que contarte.-dije mientras íbamos hacia el pick-up.
-Lidia se apartó de nuestro lado, conocimos a Charlotte, Violeta sale con Nicolas , tuvo un accidente y está en el hospital.
-¿Quién es Nicolas?
-Un chico que conocimos.
-¿Y María y Camila?
-Te están preparando una tarta.
-No hacía falta.-dijo mientras subía al coche.
-Bueno, ellas han querido hacerlo así.
-¿Y Leo?
-Creyó que sería incómodo.
-Sí, lo sería.
Le conté toda la historia de Lidia y llegamos casa.
María y Camila le dieron dos besos y le enseñaron la tarta, dónde ponía “Bienvenido, Liam”.
-Gracias.-dijo él con una sonrisa.
-Leo no está, se ha ido a una galería a enseñarles sus cuadros.-dijo Camila.
-Espero que los acepten.
-¿Es pintor?
-No, es camionero pero le da por pintar.-dije yo con sarcasmo.
-Voy a avisar a Charlotte para que baje a saludar.-dijo María.
-¿Te ha contado Amelia todas las novedades?
-Sí, ¿qué tal está Violeta?
-Pues deprimida.
-Entiendo, no es fácil afrontar esas cosas.
Entonces bajaron Charlotte y María.
-Hola, soy Charlotte, encantada de conocerte. Siento no haber bajado, estaba practicando para el examen de danza.
-No te preocupes.-dijo Liam sonriendo.
-¿Quieres ir a ver a Violeta?-le pregunté.
-Sí.
-Yo no voy, cada vez que voy me tira todos los trastos encima.-dijo Camila.
-Yo creo que tampoco voy.-dijo María.
-Yo iría, pero es que tengo que bailar, bailar y bailar.-dijo Charlotte.
-Pues nada, vamos tú y yo.-le dije a Liam.
-Sí, tengo ganas de ver a Violeta.-dijo Liam.
Íbamos andando hablando de nuestras cosas cuando Liam me miró, a los ojos directamente.
-Te necesito Amelia. Sin ti estoy perdido, por eso estoy aquí, con tal de ser tu amigo me basta.
-¿Me necesitas?- ¿Por qué eso me había afectado tanto?
-Pues claro que sí, Amelia, ¿por qué sino iba a estar aquí?
-Pues, porqué te sentías, porqué…-dije yo, nuestros labios estaban cerca, demasiado y nos besamos, no era un beso de amor, pero me gustaba, era de atracción. Le empujé contra la pared y seguí ¿qué estaba haciendo? Me había vuelto loca. Me aparté de él.
-Creo que ya sé que es lo que me pasa contigo.-dijo Liam.
-¿Qué nos pasa?-dije llorando.- Yo no quiero hacerle daño a Leo, yo lo quiero.
-Una amiga me lo contó hace tiempo, ella tenía un novio y le quería muchísimo, como tú a Leo. Pero había un antiguo ex novio que le seguía no gustando, atrayendo, y cuando él la necesitaba la atracción era tan fuerte que daba igual el novio, la novia, tenían un lazo que no se podía romper.
Daba igual que quisiera más a su novio, que le gustase más como la trataba, como era su carácter, que le amara a él y no a su ex novio. Tenía un lazo con él, una atracción y nada podía cambiarlo.
-Es eso, estoy segura. Cuando me dijiste que me necesitabas y me miraste a los ojos, había un lazo, algo que hacía que tuviera que besarte. Es como magia y creo que Leo no lo va entender.
-Solo lo entiende la gente que lo vive, que lo siente. Es difícil de explicar, pero existe.
-No se lo cuentes a Leo, para nada. No quiero que sufra por algo así, algo inevitable que no volverá a suceder.
-Yo haré lo que tú creas mejor, confío en tu buen juicio.
-No, no, no, ni se te ocurra confiar en mí, aún tendremos un problema.-dije yo, él se rió.
-No has cambiado nada.-me dijo él.
-Ya hemos llegado.-dije señalándole el hospital.
Entramos, saludamos a la secretaria y entramos a la habitación de Violeta.
-Liam, te echábamos de menos por aquí.-dijo ella de un buen humor extraño desde que le habían dicho lo de la silla de ruedas.
-Hola, Violeta. ¿Qué tal? ¿Te tratan bien aquí?
-Sí, estoy un poco triste, ¿te han contado lo que me pasó?
-No en detalle, pero sabía que habías tenido un accidente.
-Ah, bueno, con eso basta, no hace falta exagerarlo.-dijo ella.- Fue un autobusero ebrio.
-Vaya… ¿te duele o algo?
-No, simplemente me están haciendo pruebas y operaciones, dicen que puede que dentro de dos semanas, con suerte.
-Estoy deseando verte fuera de este hospital.-dijo él.
-Yo también quiero salir de aquí, me siento enferma.-dijo ella arrugando la nariz.
-Tú estás sana, simplemente no podrás caminar, pero estás bien.
-Liam, te equivocas, para mí no poder andar es muy grave, es estar enferma, aunque tú creas que todo es lo mismo pero en una silla.
-Lo siento.
-No pasa nada, todos pensaron lo mismo cuando me dieron la noticia.
-Aún así, no tendría que haberlo dicho.
-Iros, dentro de poco llegará la cena y me iré a dormir.-dijo ella triste.
Le di un beso y Liam se despidió.
-Adiós, chicos.
-Un momento, ¿y Nicolas?
-No sé, se fue hace una hora.
-Vamos a llamar, nos vemos mañana.-dije yo.
Salimos del hospital y marqué el número de Nicolas.
-Hola, ¿dónde estás?
-No os preocupéis, estoy bien.
-Responde.-dije yo chillando.
-En un callejón, que no conocéis.
-¿Y qué haces en un callejón? Violeta está preocupada por ti.
-Dile que no se preocupe.
-Dime que es lo que estás haciendo.
-Cortarme una pierna.
-¿Qué? ¿Estás loco?-dije yo preocupada.
-Loco de amor.
-Nombre de la calle, vamos para allá.
-Último callejón de la calle donde vivimos.
-No hagas tonterías, ahora vamos.
Mientras corríamos por la calle, le expliqué a Liam todo lo que me había dicho Nicolas y al fin llegamos al callejón.
Nicolas estaba apoyado en la pared junto a un contenedor de basura.
-¿Quién es él?-me preguntó Nico desconfiado.
-Es de confianza.-dije como si fuera el mafioso de alguna película.- Ya puedes empezar a explicarlo todo, ¿sabes cuánto hubiera sufrido Violeta si hubieras hecho esa tontería?
-Todo empezó cuando se enfadó porque no comprendíamos la gravedad del asunto, que no caminaría. Eso me dejó pensativo y culpable por haber estado allí y no haber hecho nada, no haber subido a otro autobús.
-No podías hacer nada, el destino lo quiso así.-dije yo.
-Pero aún así te paras a pensar todo lo que hubiera cambiado si hubiera sido a otra hora, si el conductor no se hubiera emborrachado, en todos los factores que hicieron que ocurriera. Y hoy cuando fui por la mañana a visitarla, vi como lloraba, lo hacía en silencio y discretamente, tumbada en la cama. La vi tan infeliz que pensé que si yo estuviera igual, si no pudiera caminar, no se sentiría tan sola.
-Y dijiste, a ver ¿por qué no me corto una pierna? No pensaste en estudiar la enfermedad, buscar uniones de gente así, no tú te quedaste con la mejor idea.
-Pensé que si no lo hacía me sustituiría por alguien como ella, que la comprendiera mejor que yo.
-Sabes perfectamente que si Violeta descubriera que te habías cortado una pierna por su culpa nunca se lo perdonaría.-dije yo.
-No pensaba con la cabeza, me guiaban los impulsos.
-¿Te has hecho algo?-interrumpió Liam mirando la pierna.
-No, justo cuando cogía el cuchillo me llamasteis.
-¿Pensabas cortarte la pierna con un cuchillo?-preguntó Liam.
-De los más grandes de la cocina.-dijo Nicolas a la defensiva.
-Claro que sí.-dije yo mirando el cuchillo.
-Por cierto, no le cuentes nada de esto a Violeta, por favor.-dijo Nico con el semblante serio.
-No le diré nada.-prometí.
-Gracias.
-Venga, vamos a tomar algo.-dijo Liam.
-De acuerdo.
Llamé a toda la pandilla, excepto a Violeta y todos vinieron al bar a tomarse algo.
Leo fue el primero en llegar, saludó a Liam y a Nico con la mano y a mí con un beso.
-Traigo buenas noticias.-dijo él contento.- Dentro de dos semanas, un día antes de que empiece la universidad, una galería de arte cercana mostrara mis cuadros durante todo un mes.
-¡Qué bien!-dijimos todos.
Le di un beso, en el fondo me sentía mal. No me gustaba saber que le estaba escondiendo algo.
-Quiero que seas la primera en verlos.-me dijo él, devolviéndome el beso. Yo noté la mirada triste de Liam clavada en nosotros, era duro saber que esos besos nunca serían suyos ¿o quizás sí?

Pasamos una maravillosa tarde rodeado de todos aquellos a los que queríamos, éramos como una familia, algunos pasaban por su mejor momento y otros como Camila deseaban saborear los labios de Leo o simplemente saborear los labios del amor, hablar con Cupido y decirle que necesitaba su ayuda, que cada día era peor sin un enamorado, sin una persona que surja de repente y que cada vez que te derrumbes te levante con un beso.

Todas las personas que había allí sentadas habían llorado alguna vez por amor, por su primera ruptura, por un amor imposible, o simplemente por el dolor de romper con alguien y pensar que quizás te equivocaste con él y se merecía otra oportunidad.
También todos habían llorado por una infidelidad, por ese dolor que sientes cuando te dicen que no eres tan especial, que alguien ha logrado besar esos labios que a ti algún día te parecieron imposibles, esos labios que ahora te parecen traidores y esa persona que quieres matar por haberte engañado, por haber dejado de pensar en ti un solo momento para pensar en otra con amor y estropearlo todo.
Querer pensar que nunca amaste a esa persona, cuando aún sigues perdidamente enamorada de ella, eso y todo lo que os cuento es lo que siempre pasa cuando te enamoras. Porque yo no creo en los finales felices, y cuando todo va bien, cuando todo es dulce, aparece alguien que te hace dudar y que te hacer volverte loca sin saber porque le besaste, sin saber porque te atrae, sin saber nada y ponerte en blanco cuando está a tu lado mirándote a los ojos, a esos ojos de enamorado a los que nunca pudiste resistirte.

Capítulo 39 aquí.

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