jueves, 30 de agosto de 2012

Capítulo 40

-Cariño, te noto rara.-me dijo Leo, abrazándome.
-Sí, es que he hecho algo mal.-le dije. Leo frunció el ceño.
-¿Qué ha pasado?-me preguntó Leo.
-Que sigo sintiendo algo por Liam.-dije arrepentida.
-¿Quién te gusta más él o yo?-me dijo tras unos minutos de silencio.
-No lo sé, ése es el problema.-le dije yo dándole un beso.
-¿Le has besado?-me preguntó.
-Sólo un par de veces.
-¿Sólo? ¿Crees que soy idiota o algo así?
-No, yo te quiero, aunque también le quiera a él. Es difícil de explicar.
-Amelia, te estás convirtiendo en una zorra.
-Leo, sé sincero, si estuvieras como yo ¿Qué harías?
-Sinceramente, los dejaría a los dos.-dijo tras unos minutos de reflexión.
-Pero entonces sufrirían los dos.
-Ya, pero sería lo mejor. Imagínate que tú eres una de ellas y te digo que elijo a la otra, ¿no te sentaría peor que si os dejo a las dos?
-Sí, pero estás dejando a las personas a las que amas por hacer más o menos daño.
-No soy como tú, prefiero reducir el daño. Además, tarde o temprano se olvidarían de mí.
-Leo, te quiero.-le dije besándole, él se apartó.- Pero también quiero a Liam.
-Desde el momento en que os vi juntos supe que aún había una chispa de amor, que lo vuestro no había terminado. Tú no le dejaste porque no te gustara, tú le dejaste porque yo te gustaba más. Eso significa que te sigue gustando.
-¿Qué hago, Leo? Haga lo que haga os haré daño.-dije yo llorando.
-Sólo hay una opción, besarnos a los dos. El que más te guste será el que tenga que ser tu novio.
-¿Crees que esa es la solución?
-No lo sé.
-¿Quieres volver a besarme?
-No, si tú te acuerdas solo hay que esperar a Liam.
-Cuando amanezca le llamaré. Siento que sea así.
-Tranquila, no pasa nada.-me dijo él besándome.
-Eres el mejor novio de la historia.

Escuché el pitido de mi móvil. Lo cogí, era un mensaje de Liam.
“No puedo dormir, ¿vienes a mi piso?”.
-¿Qué dice?
-Que es el momento.-dije dándole un beso.
-Adiós.-dijo mirando cómo me vestía.
-Adiós.-dije yo cogiendo mi bolso.
Me lavé la cara, me cepillé los dientes y salí a la calle.
El piso de Liam estaba a 15 minutos andando, enseguida llegué y me abrió la puerta Liam. Estaba sin camiseta y con unos bóxer negros.
Me sonrojé, no estaba acostumbrada a verle así.
-Pasa.-me dijo sonriendo, al ver que me sonrojaba.
-Tengo algo que contarte.-le dije seria.
-Claro, siéntate y cuenta.
-Le he contado a Leo lo nuestro y cree que tengo que volver a besarte. El beso que más me guste tendrá premio.
-No hace falta que te inventes una excusa para besarme.-dijo él con una mirada sensual.
-No es una excusa, es…-no me dio tiempo a acabar la frase, se abalanzó sobre mí y me besó. Sus besos habían cambiado, al igual que él. Eran más naturales y no tan dulces y inocentes. Me seguían gustando.
Me empujó al sofá de piel que tenía y me tumbó.
-¿Quieres acabar con esto?-me preguntó. Estaba cerca de mí y no era capaz de decirle que no.
Como una verdadera zorra, hice el amor con Liam. Muy parecido a sus besos.
Seguía confusa, ¿Leo o Liam? Mi corazón estaba dividido.
-Amelia.-me dijo él, mientras me daba ligeros golpecitos en el hombro.- Amelia.
-¿Sí?
-Te preguntaba si habías desayunado.-me dijo él con una voz dulce.
-No.
-¿Quieres café?-me preguntó levantándose.
-Sí, por favor.
-¿Cuando elegirás?
-Pues, no lo sé. Aún no he decidido, tengo que pensar. Puede que dentro de unos días.
-Bueno, mientras…-dijo él acercándose a mí y besándome. Me aparté de él.
-Liam, que te deje besarme una vez no significa que seamos novios. Yo salgo con Leo aunque no te guste. No soy tu novia.-Pude percibir en sus ojos un poco de rabia.- Eres un buen chico, pero mi novio sigue siendo Leo. Aún no he elegido y mientras no lo haga, Leo será mi novio.
-Creo que eso es injusto. ¿Por qué no los dos a la vez? Estás intentando elegir entre los dos, los dos podemos ser tus novios.-dijo Liam. Era cierto, eso favorecía a Leo. Pero lo que había dicho sería cruel. Podía pedir la opinión de Leo.
-Voy al baño. Ahora vengo.-dije pensativa. Cogí el teléfono y pude ver la sonrisa de Liam.
Marqué el teléfono de Leo y me preparé para contárselo.
-¿Ya has elegido?-me preguntó él.
-No, lo que pasa es que Liam me ha dicho que sería injusto que pese a la “prueba” que os estoy haciendo tu sigas siendo mi novio y él sea mi amigo. Cree que sería más justo que…-hice una pausa, me daba miedo seguir.
-Que…-dijo él invitándome a seguir.
-Que los dos fuerais mis novios.-dije yo tragando saliva.
-Realmente eso es un poco raro, pero Liam tiene razón, no es justo que yo tenga ventaja.
-Estás siendo muy bueno, ¿estás seguro?
-Sí, no quiero ganar por haber tenido ventaja sobre él, quiero ganar porque sé que realmente me querías a mí y no a él. Si dijera que no me estaría convirtiendo en un cobarde.
-Vale. Te quiero.-le dije.
-Y yo.

Salí del baño.
-¿Soy tú novio hasta que decidas?-me preguntó él.
-Sí.-dije yo.
-Bien.-dijo él acercándose a mí y besándome. Sé que suena raro, pero se pasó una media hora besándome. Finalmente paró.
-He soñado mil veces con esto, y ahora que estás tumbada en el sofá y eres mi novia. Ahora eres real, no eres un sueño, ni una ilusión, eres mi novia compartida.
Me reí.
-No abuses de tu poder.-le dije.
-Es imposible no hacerlo, tener a la persona a la que más quieres en el mundo y no poder besarla, eso es crueldad.
-Liam, me tengo que ir. Nos vemos luego.-le dije.
-Adiós, cariño.-dijo él.
-Adiós.-murmuré.

Fui otra vez hacia mi casa, confusa, completamente confusa.
¿Qué coño hacía? ¿Qué coño tenía que hacer? Me estaba empezando a enfadar conmigo misma.
Al fin, llegué a casa. Estaban todos levantados, incluidos Nico y Violeta.
-Buenos días.-les dije.
-Buenos días.-me dijo Leo. Me acerqué a él y le dí un beso.

Entré en mi habitación y me eché a llorar. Nadie me interrumpió, sabían que necesitaba desahogarme y durante una hora, estuve allí sola llorando y cuando decidí ser fuerte y empezar a pensar en elegir, cuando alguien tocó a la puerta.

-Hola, cariño.-me dijo Camila acercándose a mí.- Sé que esto es muy difícil para ti. ¿Quieres ir a ver a Charlotte a su examen?
-Sí, quizás me ayude a despejarme. Voy al baño.-dije levantándome y dirigiéndome al baño.
-Oye, tía, sabes que puedes confiar en mí. Si necesitas algo, dímelo y lo haré.-me dijo ella en tono preocupado. Yo sonreí, Camila era orgullosa, escandalosa y presumida, pero por encima de todo era una gran amiga.

Me lavé la cara y salí del baño.
-¿Nos vamos?-dijo Violeta.- El examen empezará dentro de una hora.
-Sí, vámonos.-dijo Leo, acercándose a mi.
Salimos hacia el conservatorio y nos subimos al bus.
Cuando llegamos Liam estaba fumando en la puerta.
-¿Ahora fumas?-le pregunté.
-Sí.-dijo él un poco seco.- He cambiado.
Alzó la vista y le miré a los ojos. Parecía confuso con Leo a mi lado.
-Ahora no.-susurré, viendo que parecía querer darme un beso.
Leo se apartó de mi, molesto y todos entramos en el conservatorio.
Perfecto. Por el momento había pasado los momento más incómodos de mi vida.
Sabía que Charlotte había hecho el examen teórico y que había sacado muy buena nota, hoy tenía que interpretar música clásica y contemporánea y finalmente hacer una improvisación.

Nos sentamos todos y procuramos guardar silencio. Primero interpretó la clásica y pude ver como Leo disfrutaba de la música que sonaba. La contemporánea también fue perfecta pero un poco difícil de entender y la improvisación sorprendió a todos con algo mágico y maravilloso. Cuando acabó todos aplaudimos y la felicitamos. Pude ver la felicidad en su cara.
Comimos en un restaurante cercano y todo fue bien, hasta que de alguna forma acabé besando a Liam.
Leo se marchó al baño y él no pudo resistirse a mí. Cuando nos vio, se quedó boquiabierto y en silencio salió de allí.
-Voy a hablar con él.-le dije a Liam.
-No, quédate aquí conmigo.-me dijo él con una sonrisa. ¿Cómo se podía ser tan egoísta?
-No, mejor voy a salir de aquí.-dije levantándome.
Todos se habían mantenido al margen de aquello y simplemente nos miraban, todos excepto Camila que había salido a hablar con Leo.
-Ey, habéis hecho un trato, me lo has contado. Y los tratos tienen sus cosas malas.-oí que le decía Camila a Leo.
-No me he enfadado, simplemente no quería darme cuenta de que era cierto, nunca la había visto besar a otro, y me he dado cuenta de que todos sus besos son iguales.
-Ven aquí y deja de decir tonterías.-dijo Camila abrazando a Leo.- No puedes enfadarte por algo que hasta tú hiciste.
-Es cierto, pero no lo puedo evitar. Cuando se besen prefiero estar alejado.
Decidí ir hacia ellos, ya que no me habían visto.
-Esto es mejor que lo arregléis vosotros dos.-dijo Camila. Me acerqué a Leo y le besé.
-Lo siento. No volverá a pasar. Tenemos que hablar los tres.-le dije.
Llamé a Liam y salió del restaurante rápidamente.
-Hay algo que os tengo que decir.-dije seria.
-¿El qué?-dijeron los dos.
-Os dejo a los dos hasta elegir, os estoy haciendo daño. Tendría que haberlo pensado antes de haberlo hecho y no volverá a ocurrir, os conozco y sé como sois he salido con los dos por tanto puedo elegir sin que seáis mis novios.-les dije.
Les di un beso a cada uno en la mejilla. Parecían pensativos.
-Me mudaré con Liam.-dijo Leo de repente.- Si él está de acuerdo. Tenemos que estar en las mismas condiciones, no puedo dormir contigo.
Y ése era Leo, el bueno, aquel que quería siempre hacer justicia.
-Yo dejaré que duermas en mi sofá.-dijo Liam.
-Pues entonces, vamos a seguir comiendo.-dije yo.
Nos sentamos y seguimos comiendo.
En cuanto llegamos a casa todos empezamos a preparar algo importante. La universidad y su comienzo, solo quedaba un día y estábamos nerviosísimas.

Capítulo 41 aquí.

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